Carlos Sánchez Berzaín: ¡Libre!
Por Hernán Maldonado
La Sala Constitucional del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba declaró la «nulidad de pleno derecho» del juicio instaurado hace 23 años contra el ex ministro de Defensa, Dr. Carlos Sánchez Berzaín. Esto significa que puede volver al país cuando lo desee. ¿Lo hará? (Hace 8 años, torpe o ingenuamente, creí meterme en su vida. Leánme, por favor, hasta el final).
Mucho antes de ese 2018, escribí una larga nota titulada: Carlos Sánchez Berzaín, mi amigo en la vejez. Y es que, con él, recién entablé amistad en Miami, donde buscó asilo tras los luctuosos hechos de octubre del 2023 que culminaron con el derrocamiento del gobierno constitucional de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Lo admiré de inmediato, porque jamás en mi autoexilio, que ya dura 56 años, conocí a un boliviano que fuera tan admirado por la prensa internacional, por los círculos académicos, por celebridades políticas. Usando una expresión en inglés: Un boliviano «for export».
La más reciente vez en que coincidimos personalmente fue el 2023 durante un acto en el Interamerican Institute for Democracy, de la cual es director ejecutivo desde hace varios años. Pero él, no me hace faltar sus invitaciones a los actos que semanalmente promueve ese bastión de la defensa de la democracia en el hemisferio. No acudo porque me es ya difícil movilizarme.
Estos días, a raíz del embrollo del ministro de Economía, que declaró un pírrico patrimonio y en nueve meses de funciones aparece comprándose un auto de 350.000 bolivianos, recordé que sus enemigos políticos acusaron a Carlos de haberse enriquecido como ministro.
Le pregunté alguna vez sobre el tema y lo que me dijo era que simplemente sus detractores debían buscar en Hacienda su declaración patrimonial ante de ser ministro. Recordó que por años fue abogado de grandes empresas mineras. Justamente por allí es que Goni Sánchez lo tentó para saltar a la política.
Durante más de una década el MAS de Evo Morales, les siguió juicio a Goni y Carlos en tribunales y cortes de Estados Unidos inculpándolos por los hechos del 2003. Fueron declarados sin responsabilidad alguna, porque se demostró que lo que hicieron en su gobierno fue uso legítimo de la fuerza para reponer el orden público.
Aquí vuelvo al comienzo de esta «notita» (o notota, por su extensión) con la interrogante de si volverá Carlos Sánchez Berzaín a Bolivia.
Miami, 11 de febrero 2018
Querido Carlos:
Después de nuestro encuentro de hace una semana, quedé un poco arrepentido porque creo que hablé lo que no debía y esa la razón por la que te hago estas líneas explicatorias. Podía haberte llamado por teléfono, pero las palabras se las lleva el viento…
Lo primero que quiero decirte es que no es mi intención (faltaría más) desanimarte de continuar tu lucha política, de volver un día a Bolivia y poner en práctica tus ideas.
Ya son casi tres lustros desde que saliste del país y veo, más bien que mal, que ya te estableciste en este gran país que es «come-inmigrantes» (Cuando me contrataron, yo pensé que solo me quedaría 2 años, hasta que mis hijos aprendieran bien el inglés, y ya han pasado ¡47 años!).
Alabo tu tenacidad para luchar contra viento y marea por el restablecimiento de la democracia en el país. Te entiendo porque esa ha sido mi lucha desde que salí de Bolivia hace 47 años, aún con la sospecha de que quizás nunca volvería. Si leíste mi libro, sabes que estuve en primera línea de combate con el PDC en los tiempos de Remo di Natale, Benjamin Miguel, etc. Nunca se me pasó por la mente olvidarme del país (como a decenas de compatriotas y familiares que conozco en el extranjero, pero que se mueren por una lagüita, unos choclos tiernos, etc.) y eres testigo (a través de mis artículos) que en todo este tiempo he seguido en la lucha. Jamás he vendido mi opinión y he perdido muchos amigos porque creían que yo no seguían sus lineamientos partidarios (como el propio Remo, Walter Guevara Arce, Mendoza Nava, etc.).
En el caso tuyo, me encanta tu mente ordenada, tu lógica jurídica, tu formación integral, la manera de expresarte, el conocimiento cabal de la Bolivia profunda, tu saber de las grandezas y miserias del país, de sus potencialidades. Una vez hablando con el tata Gramunt, le hablé de estas cosas y le dije, sin duda alguna, que creía que serías un excelente presidente de Bolivia. El viejo maestro no emitió opinión alguna. Solo balbuceó: Ha dejado muchos enemigos…
Ahora, en el exilio brillas con luz propia y la prueba es la frecuencia con la que te invitan a opinar medios de comunicación de reconocida solvencia internacional en la que siempre pones en alto el gentilicio y la gente se da cuenta así que Bolivia no está habitada por gente ignorante, que apenas sabe deletrear y no entiende ni lo que alcanza a leer.
Hace muchísimos años, cuando incursioné en la política partidaria, mi madre me desalentaba: «No quiero que nadie diga que por tu culpa alguien lloró», repetía. Salí de Bolivia (si sigues mi libro) porque mi alternativa era ir a Teoponte (que siempre me pareció una estupidez) con los Bonadona, Saavedra, Paz, Benjo Cruz, etc.) o dejar que mi pequeña familia muriera de hambre, porque yo mismo me cerré el campo de la abogacía y el periodismo apenas daba para comer… Y yo no iba a prostituir mi opinión.
Tú eras un profesional exitoso antes de meterte a la política partidaria, pero la propaganda post-Goni te ha hecho aparecer como un fugitivo de la ley, multimillonario y te endilgan las muertes de los luctuosos sucesos previos al derrocamiento de Goni.
En Bolivia, lamentablemente, sigue funcionando el maldito «dice-que-dice», que le ha costado tanto al país. Aquél 21 de julio de 1946, bastó que alguien dijera que en la Alcaldia de La Paz «habían colgado a unos estudiantes», para que la masa se desatara en tal forma que acabó con el colgamiento de Villarroel… (Nunca se comprobó la veracidad del rumor)
El dice-que-dice hizo circular por años que Victor Paz y Siles Zuazo robaron millones, hicieron el negociado de las libras esterlinas, etc, etc. y ya tu sabes en la cuasi pobreza en que murió Paz. Y yo fui testigo por años de las estrecheces de Siles Zuazo en su exilio en Caracas. Fueron tantas, que lo vi dormido en un colchón en el suelo de alguien que años después fue embajador en Moscú. Carlos Canache Mata, alto dirigente de Acción Democrática, por órdenes del presidente CA Pérez, lo ayudaba económicamente. Si hubiera sido cierto lo del dice-que-dice, jamás el Dr. Siles (cuya familia no era precisamente necesitada desde antes de la Revolución) hubiera aceptado vivir en las precarias condiciones que lo hizo en sus primeros meses de exilio en Caracas, ¿no?
Y todo eso fue en tiempo en que no había el mega desarrollo de las redes sociales como en este tiempo. Imagina como es ahora. Y a eso voy, redondeando mis ideas. Veo que en tu caso el dice-que-dice está ampliado. Hay gente que eran niños cuando fuiste gobierno y hoy entrando a la adultez son convencidos de la prédica que hace circular el masismo delincuente y repiten como loritos en FB, TW, etc. La prensa no aclara nada por la autocensura, la censura o el miedo.
No sé cómo cambiarán las cosas en Bolivia en un inmediato futuro. Ya me acerco vertiginosamente a mis 80 años y quizás ya no veré el cambio que sospecho debe producirse. Como decía un viejo alemán, residente en el Oriente, Bolivia es el país donde lo posible es imposible y donde lo imposible se hace posible… ¿Qué pasará? Sigo pensando que todo depende de lo que ocurra en Venezuela…
Yo creo, Carlos, que no te mereces que tu nombre sea arrastrado por los suelos por tus enemigos políticos y los loritos que repiten cosas de las que no están enterados, los cultores del dice-que-dice.
Actualmente eres director de un Instituto de renombre internacional, con una audiencia privilegiada por ser defensor de los principios democráticos, de la legalidad institucional, de la defensa de los derechos humanos, etc. con acceso a las fuentes del poder mundial. ¿Echar a perder todo eso? Es una pregunta que me hago. La causa de Bolivia es la causa de muchos países. Tu campo de acción es multinacional. ¿Quieres volver a la política parroquial?
No, no, Carlos. No quiero desanimarte, desalentarte. Tú (llegado el momento) como hombre inteligente que eres, pondrás en la balanza los pro y contra y tomaras tu decisión. Si estoy vivo, la respetaré y si aún me quedan fuerzas, te ayudaré, porque –como te habrás dado cuenta—tu lucha es mi lucha. Oro siempre por ti. Que Dios te bendiga. Enorme abrazo.
Hernán
PS. No tienes que contestarme. Solo dime si recibiste esta comunicación que busca puntualizar algo que se me quedó entre pecho y espalda y me ha estado mortificando.
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