“O nos unimos o nos matamos entre todos” (Cuatro)
Por Hernán Maldonado
(Continuación)
El gobierno de López Obrador fue un desastre, pero logró imponer, a billetazo “limpio” la candidatura y el triunfo de su testaferra, Claudia Sheinbaum.
Y es que, como en los países donde se ha enraizado el socialismo castro-chavista, la repartidera de dinero entre los pobres da resultado. López Obrador lo afirmó sin ponerse colorado: “Hay que mantener a los pobres en la pobreza, porque ellos son los que nos votan…”
No fue original. Esto mismo le había dicho Hugo Chávez al que era su presidente de industria petrolera, el general Guaicaipuro Lameda.
El quid de la cuestión es que en todos los casos el discurso de los socialistas del Siglo XXI es exacerbar el odio de clases. Decirles a los pobres que lo son, por culpa de los ricos. Los empresarios son los “chupasangres”.
Este es el estribillo actualmente en la España de Irene Montero e Ione Belarra, las abanderadas de Podemos, el grupículo comunista de Pablo Iglesias. Olvida esta abanderada de los “pobres” que cuando Iglesias era vicepresidente de Pedro Sánchez, adquirió una mansión en Galapagar de 500.000 euros…
Como he expuesto, estos socialistas abanderados de los pobres lo son solo en el discurso. El portaestandarte de ellos en Bolivia, Alvaro Garcia Linera, antes de ser vicepresidente del cocalero vivía extendiendo la mano. (Recibió dinero de un jerarca del MNR para hacer proselitismo y nunca cumplió. ¿Por eso será que nunca habla mal ni se refiere a esa persona?)
Nunca trabajó y parece que tampoco estudió matemáticas (porque demostró su ignorancia en aritmética elemental), pero es un gallo engatusando a ovejitas. ¿Recuerdan que dijo a unos campesinos que si no votaban por Evo el sol se va a ocultar, la luna ya no va a salir…?)
Se aprovechan de la necesidad de la gente y abusan de su ignorancia.
Actualmente Bolivia atraviesa un momento crítico. Tras la era masista se creía que el nuevo gobierno reencausaría al país por la senda democrática.
Lamentablemente se advierte que el cuerpo corrupto del aparato estatal no se ha desmantelado. Lo peor es que a la legua se ve que Rodrigo Paz no tiene un equipo para conducir al país y debe echar mano de los masistas corruptos y así le va.
“Ser masista no es un delito”, dice sin avergonzarse el vocero presidencial.
Hay una honda decepción de la ciudadanía. Hay quienes piensan que no debe romperse el hilo constitucional y esperar al menos hasta el tiempo de un eventual revocatorio, pero es que la economía de Bolivia se está yendo al bombo, sin diesel ni gasolina.
Casi el 80 por ciento del empleo es informal. La administración pública, el sistema judicial no muestran signos de cambio positivo y la ciudadanía se decepciona cada día más.
(Continuará)
(Uno de los desayunos pantagruélicos ofrecido por García Linera en su mansión. Fue cuando le preguntaron si hablaba algún idioma originario… El apóstol de los indígenas no supo qué responder…)
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