La ideología y la política son antagónicas e incompatibles con el crimen

bomaher
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La ideología y la política son antagónicas e incompatibles con el crimen

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La ideología y la política son antagónicas e incompatibles con el crimen

Por Carlos Sánchez Berzaín (*)

Ell terrorismo con crímenes de lesa humanidad perpetrado en Israel, crímenes digitales bajo mando o protección de diversos regímenes, instalación y operación de narcoestados en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, trata de personas y esclavismo en el siglo XXI por Cuba, son solo algunos de los delitos que pretenden ser presentados con justificaciones políticas. La pretensión de disfrazar de ideológicas las violaciones a los derechos humanos señala la importancia de reiterar que la ideología y la política son antagónicas e incompatibles con el crimen.

Un crimen es un delito grave, es “una acción voluntaria contraria a la ley, considerada socialmente nociva, peligrosa o reprobable”. El concepto de “crimen está asociado a los delitos más graves y significativos que lesionan a la comunidad entera y no solo a una víctima”. Los crímenes de lesa humanidad o contra la humanidad son “cualquiera de las atrocidades o delitos de carácter inhumano que forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, cometido para aplicar las políticas de un estado o una organización”.

Terrorismo es “la dominación por el terror”, la “sucesión de actos violentos para infundir terror”, está fundado en la situación de indefensión de las víctimas y de imposición del miedo. El terrorismo puede provenir de grupos que se presentan con propuestas políticas pero que al hacer uso de la violencia para causar terror quedan circunscritos al ámbito del crimen haciendo de sus argumentos ideológicos o políticos el pretexto o falacia de justificación. El terrorismo también puede perpetrarse desde el gobierno y es “terrorismo de Estado, la comisión de delitos desde el ejercicio del poder del Estado con el fin de infundir miedo en la población y así lograr conductas de sometimiento que de otra forma no serían posibles”.

Ideología es el “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”. Se entiende por “ideología política a los conjuntos de ideas o postulados fundamentales que caracterizan a partidos o agrupaciones políticas en relación como deberían funcionar las instituciones del Estado y/o la sociedad”, se explica como “un juego ético de ideales, principios laborales y económicos, doctrinas, mitos o símbolos de un movimiento social, institución, clase o grupo importante que pretende explicar cómo debería funcionar la sociedad”.

La política tiene varias acepciones como “el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados”, “la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos” y la “actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, su voto de cualquier otro modo”. Se considera que “es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos y también la manera de ejercer el poder”.

Conceptual y realmente ningún crimen o actividad criminal puede reconocerse como una ideología política o parte de ella porque el crimen es una agresión al ser humano y a la sociedad. Tampoco la política puede ser convertida en el mecanismo para la perpetración de crímenes en el ejercicio de la disputa por el poder o en el ejercicio del gobierno.

Cuando se presentan narrativas para dar contenido ideológico o expresión política a crímenes que en lugar de proteger a las personas y la sociedad, los violentan y buscan destruirlos, estamos ante nuevos delitos de regímenes no democráticos, dictatoriales, tiránicos o totalitarios en los que la política ha sido sustituida por el crimen organizado que detenta el poder.

Ni el terrorismo ni ninguna forma de crimen como el narcotráfico, los crímenes digitales, o la trata de personas pueden ser aceptados o protegidos desde la política con el argumento de estar defendiendo, impulsando o sosteniendo una ideología; hacerlo es simplemente propaganda de los grupos delictivos. No hay argumento ideológico que justifique la violación de derechos humanos, el asesinato, la tortura, la existencia de presos y perseguidos políticos, el exilio de millones de ciudadanos usados como arma de migraciones forzadas, los ataques a civiles indefensos, la agresión armada, la producción y tráfico de estupefacientes para destruir la sociedad.

Ideología y política son conceptos que representan valores de defensa de la vida y la libertad, no de justificación del crimen. Cualquier deformación que se pretenda debe ser repudiada para evitar el avance y sostenimiento de regímenes de crimen organizado trasnacional que bajo forma de dictaduras con argumentos nacionalistas, comunistas, teocráticos, antiimperialistas o de cualquier tipo son hoy bases del terrorismo, ejercen terrorismo de Estado, narcoestados que atentan contra los derechos humanos y la paz y seguridad internacionales.

(*) Carlos Sánchez Berzaín es abogado constitucionalista, politólogo. Actual Director del Interamerican Institute for Democracy.

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