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Viernes 14 de junio del 2017


VENEZUELA SIN VUELTA ATRAS

Por Hernán Maldonado

La dictadura de Nicolás Maduro, temeroso de un rotundo revés, le quitó a los venezolanos su derecho a decidir su futuro de manera cívica, civilizada, como había sido en los últimos 60 años. Jamás imaginó que la respuesta tendría los alcances actuales y está a un tris de ser expulsada del poder.

Después de más de 3 meses de protestas callejeras diarias que han dejado un centenar de muertos, miles de heridos y detenidos e incalculables pérdidas materiales, millones de venezolanos fueron convocados para acudir este 16 de julio a las urnas y definir la salida del régimen instaurado hace 18 años.

La extensión de las protestas ha sido de tal magnitud, que serias encuestadoras no exageran al sostener que al menos un 80% de los venezolanos quieren fuera a Maduro. Y no solo por razones políticas, sino porque Venezuela sufre una emergencia alimentaria de tal naturaleza que se ve gente escarbando en la basura buscando algo que comer o muere en los hospitales por falta de insumos y medicinas.

El 2016 el Consejo Nacional Electoral canceló el referendo revocatorio del mandato de Maduro al poner insuperables trabas a la oposición y postergó indefinidamente las elecciones para gobernadores y alcaldes. De pasó dejó a la Asamblea Nacional como florero chino pasando sus atribuciones al genuflexo Tribunal Supremo de Justicia.

Cuando Maduro y sus compinches llamaron a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) rebasaron el vaso de la paciencia, porque esa convocatoria solo puede hacerse previo un referendo consultivo. La gente se lanzó a las calles. Primero querían la libertad de los presos políticos, reconocimiento pleno de la AN, y el reencauzamiento del país por la senda democrática.

La respuesta de la dictadura fue tan brutal, que ahora lo que se clama y por lo que se lucha es por la salida del actual régimen. Como aún hay gente que no se ha incorporado a la lucha callejera pero que detesta a la dictadura, el liderazgo opositor convocó a una consulta electoral que se realizará este domingo. Si como se calcula la gente votará mayoritaria por el “si”, entonces no quedará otro recurso que intensificar la lucha callejera hasta la victoria final.

Los venezolanos votarán si se oponen a la realización de la ANC (que equivale a la cubanización de Venezuela), si las Fuerzas Armadas deben hacer cumplir la actual constitución violada flagrantemente por el régimen, y si aspiran a que se renueven los poderes del Estado, como el TSJ, el CNE y el propio poder ejecutivo.

Maduro está intimidando a la población a no ir a votar, so pena de perder las bolsas de comida que reparte a millones, despojarle de las viviendas otorgadas, de destituirlos si se trata de empleados públicos, etc, pero todos estos esfuerzos parecen vanos.

Como una manera de enfriar las protestas, Maduro cambió casa por cárcel a Leopoldo López, pero el líder de Voluntad Popular, que el 2014 fue el primero en llamar a la calle para derrocar a la dictadura, mostró que sigue firme en sus convicciones, por más que el jueves trató de convencerlo de lo contrario el enviado de Maduro, el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

En Venezuela es usual en el lenguaje coloquial la frase “hemos llegado al llegadero”, es decir cuando ya todo está dicho o hecho y no hay vuelta atrás. Este el momento en que se encuentra el atribulado país, otrora la potencia energética del continente, hoy sumida en la desesperación política, social y económica. Amanecerá y veremos.