Venezuela ante una nueva etapa




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Lunes 25 de marzo del 2013


VENEZUELA ANTE UNA NUEVA ETAPA

Por Hernán Maldonado

Venezuela tiene que dejar atrás la violencia de todo tipo que se ha apoderado del país desde hace tiempo y “todos debemos comprometernos a trabajar por la paz”, dijo el cardenal Jorge Urosa Sabino aprovechando el comienzo de una nueva Semana Santa.

Informes oficiales señalan que en los últimos 14 años han muerto asesinados 167.000 venezolanos. Críticos del gobierno elevan esa cifra a más de 200.000. Sólo el 2012 murieron más de 19.000. En lo que va del 2013 la cifra llega ya a los 4.300.

En 1999, cuando el presidente Hugo Chávez asumió el cargo, el total de muertos apenas superaba los 4.100. La era Chávez acabó virtualmente el 9 de diciembre cuando se despidió de sus compatriotas para viajar a Cuba por enésima vez.

Ni siquiera alcanzó a tomar posesión para el periodo 2013-2019 el pasado 10 de enero. Sucumbió a un cáncer galopante que se le descubrió en Cuba en junio del 2011. Mientras estuvo en el cargo jamás prestó atención sería al problema de la violencia, aunque se ufanaba de haber puesto en marcha una veintena de planes contra la inseguridad.

Apenas posesionado justificó el que un padre robara para alimentar a sus hijos. Sus oponentes políticos estimaron que fue la carta blanca que dio a la delincuencia. La brutal inseguridad, además, le sirvió para mantener a la gente en sus casas en una especie de Estado de Excepción nocturno no decretado.

Pero el cardenal venezolano no solo parecía convocar al cese de la violencia material, sino a la verbal. Con Chávez la amenaza a sus adversarios se hizo cotidiana. Ahora su heredero político, Nicolás Maduro, la emplea también en su campaña para las elecciones presidenciales del 14 de abril.

Paradójicamente, el opositor Henrique Capriles Radonski, asumió también un lenguaje fuerte y ya no es el candidato respetuoso y hasta tolerante que fue derrotado el 7 de octubre pasado por Chávez.

En Venezuela la Semana Santa es conocida como la Semana Mayor y se caracteriza por un éxodo masivo de temporadistas hacia las playas. Hasta el domingo se calculó que unos 4.000.000 de venezolanos han migrado de un lugar a otro de la geografía nacional. 100.000 de ellos viajaron al extranjero.

Esta vez el asueto les servirá para que reflexionen sobre su inmediato futuro y quizás sobre si la darán su voto a Maduro, que promete continuar la obra de Chávez, o por Capriles, quien aspira a encabezar lo que estima es la “reconstrucción de Venezuela, tras 14 años de desgobierno chavista”.

Datanálisis, una de las más serias encuestadoras venezolanas, anunció que no hará una consulta sobre la intención de voto. Otras compañías, muy ligadas al oficialismo, dan una ventaja a Maduro de hasta 22 puntos.

Como es muy reciente la muerte del caudillo, oficialmente el 5 de marzo, el voto sentimental, el enorme aparato oficial, los recursos del Estado, la sujeción del árbitro electoral hacia Maduro, etc, las probabilidades del triunfo de éste son altas.

Pero Maduro no es Chávez, como destaca la consigna opositora, y su triunfo podría no ser tan amplio como le asignan algunas encuestas. Además, esta vez Capriles, dadas las claras desventajas ante las que lucha, no cometerá el error de reconocer el mismo 14 de abril en la noche el triunfo de su rival.

Este será el primer plomo en el ala del nuevo gobierno que acaba de devaluar la moneda y se enfrentará dentro de muy corto tiempo a una crisis económica y social de pronóstico reservado. Amanecerá y veremos.